¿Por qué todos los locos suben al colectivo donde yo estoy viajando?
Escribir mientras se viaja en colectivo es muy difícil. Tarea ardua de concentración total; las manos tiemblan y aunque ustedes no puedan percibirlo (porque claro, el manuscrito es otra cosa) las letras desbordan los renglones, esos renglones que son mis enemigos más temibles, los amigos de la rectitud y cada cosa en su lugar no vaya a ser que…
Interrupción 1. Nunca entendí a los señores que piden el boleto... ¿por qué dudar de la moral ajena? , el acto de comprobar que todos los pasajeros han abonado su pasaje demuestra que los espíritus filisteos están a la orden del día. Sin embargo le entrego el boleto, el tipo le hace una cruz, una suerte de crucifixión anticipada de algo que no alcanzo a comprender pero como se hace para comprender una sensación.
Interrupción 2. No señora… el señor que estaba sentado junto a usted no la está persiguiendo hace 5 años; o tal vez sí y el resto de los ocupantes desconocemos los pormenores de tan terrible trama digna de Henry James… no se desespere, no grite por favor, después de todo no puede ser tan malo; supongamos que el señor sea lo que usted dice que es, es decir una especie de perseguidor que desconoce su condición de tal, que no tiene ningún signo de la conciencia acerca de su condición de perseguidor; si esto es así usted no tiene fundamentos racionales para sentirse perseguida, porque puede que usted desconozca también su condición de perseguida aunque crea conocerla y le grite a todo el mundo que desde hace 5 años el señor del primer asiento la sigue a todos lados adonde usted va y a nosotros (los pasajeros) nos guste jugar este jueguito de imaginarla a usted realizando todo tipo de prosaicas tareas mientras el señor... No se desespere, después de todo no está tan mal ser perseguida, sino pregúntele a quienes practican la indiferencia.
Ahora vuelvo a apoyar la cabeza en la ventanilla que está un poco sucia, que no deja apreciar la transparencia del vidrio, la palidez de una calle donde caminan seres humanos que desconozco completa o parcialmente, pero tampoco… tampoco se trata del conocimiento o su ausencia; se trata de poder volcar las palabras en esta hoja en blanco, que en realidad no está en blanco, porque esas palabras ya están escritas detrás de la blancura del mismo, esperando ser desenterradas... entonces seguir vomitando esta pseudo-reflexión, tan cargada de resignación, desilusión y subjetividad como este viaje que ya llega a su fin (cada fin es un nuevo comienzo dijo Heráclito, pero no sé si creerle), como esta prosa, este flotar, este yo.
HB (P)
jueves, 1 de noviembre de 2007
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